Mientras
unos se inician en el running, otros aumentan sus salidas semanales, los de más
allá dudan en qué carrera debutar, algunos se calzan de nuevo las zapatillas de
clavos para disfrutar del aletargado olor del tartán y aquellos, ya sean más o
menos conocidos, que ya disfrutan de kilómetros y kilómetros por asfalto,
mientras todo esto, yo estoy aprendiendo
de nuevo a caminar.
Este sería
el resumen de estos últimos días, en los que veo que este magnífico deporte está en auge, está ganando adeptos y quien lo
prueba, normalmente se engancha. Cada fin de semana, se llenan las calles de
diferentes ciudades a lo largo y ancho del mundo por varias decenas de miles de
corredores. Es primavera, es una buena época para correr.
El pasado
martes, 17 de Abril, como comenté en la anterior entrada, tenía programada mi
operación de tobillo. Nada más llegar a la Clínica Diagonal, en el vestíbulo nos
encontramos a Javier Cárdenas, presentador del programa de Europa FM, “Levántate y Cárdenas”, ¿premonición de
un futuro cercano…?, a Cárdenas ya lo habíamos visto, ya sólo faltaba
levantarse y volver a sumar kilómetros y kilómetros, y estar en la Clínica era
el primer paso.
Recién instalado en la Clínica Diagonal |
Durante
toda la semana los nervios no me habían visitado, pero cuando fue mi turno de bajar
a quirófano vinieron de golpe, suerte de la existencia de la anestesia y la sedación,
benditos medicamentos. Puestos en faena, la operación consistió por una parte, en
una artroscopia de tobillo para
observar in situ la articulación, finalmente el cartílago no estaba dañado, los
pequeños quistes se extrajeron sin problema y el tendón tibial tras valorarlo, no creyeron conveniente tocarlo. Por otra parte, osteosíntesis de la fisura por estrés, es decir, los famosos
tornillos para asentar el maléolo medial de la tibia. La intervención salió a
pedir de boca, y para un cobarde de las agujas, la sangre y las batas blancas
es de agradecer.
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Vista lateral del tobillo tras la intervención |
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Vista frontal del tobillo tras la intervención |
Tras
apenas 24 horas en el hospital, recibimos el alta y para casa a empezar el reposo y la rehabilitación. En principio serán cuatro semanas con muletas pero
apoyando el pie con una bota ortopédica, estas semanas descansaré en Zaragoza
en casa de la “mamma”. A partir de ahí, si todo va bien, ya podré ser más
autosuficiente y empezar con trabajo de elíptica si es posible. Tras ello,
correr entre los dos meses y medio y los tres meses, pero tengo claro, que los
plazos me los va a marcar el pie.
Han
pasado cuatro días de la intervención y ayer hice mi primer paseo por las
calles de Zaragoza, dos tandas de 2,5km a razón de hora y veinte cada una, es
decir, un ritmo en el que caracoles y tortugas me adelantaban y miraban por el
retrovisor. Ya nos veremos las caras en unos meses.
Para
despedirme, dar GRACIAS a la
paciencia de mis padres y mi hermano en estos días, en que veo lo duro que es
ser dependiente, tanto para el dependiente como para el cuidador. Y también
como no, gracias también a todos los que os habéis preocupado por mi bienestar de
una forma u otra. No cabe duda que así todo es mucho más fácil.
Ya
queda menos para vernos en una línea de salida. Sean felices!!!