Soñador del atletismo en busca de sus límites...

26 de abril de 2011

Eterno desierto (I)

            Así se podría resumir mi carrera deportiva en el atletismo hasta la fecha. El paso por un inmenso desierto, que no tiene nada más que arena en el horizonte y muy escasos oasis. Zancadas trabadas por unas arenas movedizas que no me dejan estar a flote por mucho tiempo. Demasiadas zancadas entre insuficientes oasis, pero mi satisfacción al llegar a uno de estos es tan grande que me ayuda a remar sin mirar atrás.

             Echar un poco la vista atrás es siempre positivo. Ayuda a intentar evitar errores cometidos, intentar prevenirlos y cualquier consejo es recibido como el mejor de los regalos. Esa ayuda me desborda, la estoy obteniendo a base de sangre, sudor y lágrimas.

                         
Desde principios de 2004 me toca remar más de lo esperado. Tras aquella temporada 2002-03 que hace unas entradas expuse, empezó la temporada 2003-04, con un objetivo claro: preparación para el Campeonato de Europa de campo a través en diciembre de 2003. Aunque en España la temporada sea de noviembre a octubre, en Europa se hace por años. Así que, a nivel europeo, durante todo el 2003 mi categoría era la junior. Dos citas para seleccionar un equipo, dos competiciones de campo a través de gran nivel y seis atletas por país.

            La primera carrera fue en el Cross Internacional de Soria, 3er puesto. Muy buenas sensaciones. Segunda parada el Cross Internacional del Valle de Llodio, 4º puesto. Cross en el norte, duro, embarrado, de los que crean afición. Los seis junior primeros de Soria, fuimos los mismos en Llodio, alternándonos algunas posiciones. Así que billete conseguido.

A las dos semanas, viaje a Edimburgo (Escocia), nueva internacionalidad. Estaba en un estado de forma muy bueno, como lo pude demostrar en Soria y Llodio. Pero en Edimburgo no tuve el día, no aparecieron esas sensaciones pasadas y el resultado individual fue nefasto. Acabé como quinto hombre de los seis de la selección española, posición 50º de la general, en medio del pelotón de atletas que participábamos. La alegría fue el resultado por equipos, terceros por selecciones, únicamente detrás de Rusia y Rumanía.          

Medalla de Bronce de la Selección Española en Edimburgo 2003
                         
            A partir de aquí, cambio de categoría, promesa o sub-23, nuevos retos y muchas ganas de seguir evolucionando. La progresión era formidable. Pero en 2004, esos oasis en los que estaba instalado se secaban y aparecieron secarrales, pedregales y más tarde arena y más arena. No habían pasado escasamente dos meses de la gratificante experiencia de subir a un pódium en un campeonato internacional, que empecé a sufrir unos dolores, muy intensos y muy localizados en la cara externa de la rodilla derecha. Limitado de movimientos por las molestias, apenas podía entrenar. Era el inicio de una estrecha relación entre lesiones y yo, que actualmente sigue dando sus coletazos. Un auténtico calvario.

            A finales de febrero de 2004 después de participar en el Campeonato de España de cross, en Santiago de Compostela, tuve que dar por finalizada la temporada. En principio parecían unas molestias que remitirían al parar unos días. Tratamientos con hielo, antiinflamatorios, estiramientos y masajes, pero las semanas pasaban y las hojas del calendario caían y el dolor seguía intacto, ganando la batalla.

            Por aquella época, estaba en Zaragoza. Fueron semanas de visitas de médico en médico. Como atleta federado, como en cualquier deporte desde la Federación competente se concierta un seguro médico para estos casos, y yo hice uso de él. El resultado no fue el esperado, y el médico que me trató, tras hacerme unas radiografías, me dio dos opciones. Una primera de una intervención quirúrgica para limar un hueso de la rodilla, lo descarté nada más oírlo. La segunda opción, no fue mejor, sus palabras fueron “lo mejor si no quieres operarte, será que dejes de correr”. Totalmente inviable.

            Así que, tras salir de la Clínica, seguí buscando gente que me diera una solución al problema. Por medio de Phondy, que habló con el Dr. Fernando Sarasa, un ayerbense afincado en Huesca, para que me viera y me pudiera diagnosticar. Fue un cambio brutal respecto al anterior médico del seguro. Han pasado años y recuerdo perfectamente aquel día, me mandó hacer unos estiramientos, me hizo unos movimientos articulares en la rodilla, buscó palpando la zona de mayor dolor, y a los pocos minutos con una sonrisa, que delataba satisfacción, me dijo tienes el “síndrome de la cinta iliotibial” o “rodilla del corredor”. Palabras que escuchaba por primera vez y que me han acompañado muchos meses. Tratamiento de estiramientos, hielo, fisioterapia y necesidad de ponerme plantillas.

Dr. Fernando Sarasa
            Desde pequeño, tengo que reconocer que siempre me ha costado estirar. Siempre he sido menos flexible que una tabla de madera. Pero por aquella época, me puse serio con los cuatro estiramientos específicos que me mandó Fernando. En Monzón, había visitado a un podólogo, con muy buenas referencias de Barcelona para las plantillas. Notaba mejoría, pero aún me faltaba algo. Entrenaba dos días y el tercero tenía que parar con el mismo dolor, incluso tras infiltrarme en la zona.

Por medio de los gemelos García, olímpicos en 5.000m en Atenas 2004, me presentaron a Orosia Lucha, profesora de la Universidad de Zaragoza en la carrera de Fisioterapia. El tratamiento con ella, fue a primera vista de pánico. Un gancho metálico con una punta redondeada y roma, que parecía más para colgar embutidos que para sanar a alguien. Era un tratamiento de choque, llamado fibrólisis diacutánea. No fue la clave para mi recuperación, porque mi problema no era la rodilla, era mi pisada. Aún sin ser el punto de inflexión, es una técnica muy válida. Además, gracias a Orosia, conocí nuevas estiramientos que me vinieron muy bien, y me ayudó a mejorar con ejercicios posturales, a nivel global.

            Como he dicho, el obstáculo finalmente fue mi pisada. Las plantillas no me funcionaron bien, me hacían más mal que bien. Así que cambiamos de podólogo, nos desplazamos con mi entrenador a Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), a visitar al Dr. Martín Rueda, uno de los mejores especialistas de la podología en este país, por sus conocimientos y sus técnicas innovadoras. Además de contrastado reconocimiento, al fabricar plantillas para los jugadores del F. C. Barcelona, tanto de fútbol como de baloncesto, muchos más equipos de fútbol de primer nivel, los principales atletas españoles, famosos ciclistas, y demás élite del deporte nacional e internacional.

Dr. Martín Rueda
Mi hándicap, una pisada muy agresiva, un talón que apenas tocaba el suelo, un cambio de fuerzas en el pie bestial. Dicho cambio hacía tensionarse la cintilla iliotibial, cuya función es estabilizar la rodilla, y que provocaban tal irritación, y con ello, esos terribles pinchazos.

Entre médicos, fisioterapeutas, tratamientos y demás ayudas, nos plantamos a finales de septiembre de 2004, más de medio año sin apenas poder correr. A la semana de la visita al Dr. Martín Rueda, llegaron las nuevas plantillas, ningún regalo ni sorpresa me hubiera hecho tan feliz como aquellas plantillas. Fue colocármelas y empezar a caminar sobre las nubes, el dolor había desaparecido por completo. Seguía siendo necesario seguir con los estiramientos, pero el problema había sido superado.

Habían pasado muchos meses de aquel “lo mejor si no quieres operarte, será que dejes de correr” y había salido del bache sin ninguna cicatriz por fortuna. Este fue uno de los desiertos más largos que logré atravesar, y después de estar al máximo nivel, fue un golpe durísimo. Pero la sensación de volver a correr sin dolor, casi olvidada, era indescriptible. Palabras del gran Mario Benedetti: “en ciertos oasis el desierto es sólo un espejismo”. El positivismo mueve el mundo, cada día estoy más convencido.

            Saludos, y kilómetros para los que puedan!!!



3 comentarios:

Javi Subias dijo...

Mu buen post y muy buenos recuerdos.

JY dijo...

Todo se pasa y las lesiones tambien,hablo por experiencia
Saludos
J.Y.

Fernando Torres dijo...

Preciosa y muy reconfortante la entrada....con fé y voluntad se sale adelante. Un abrazo